¿Cómo evitar un conflicto? Lo que la Psicología Social puede aportar

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Corren tiempos difíciles para los que creemos en la paz y el diálogo como método para conseguir soluciones en los casos más delicados. Quizás, el enfrentamiento entre Donald Trump y Kim Jong-un supone el ejemplo internacional más claro de ello, un enfrentamiento que actualmente mantiene al resto del mundo en vilo pensando en las consecuencias devastadoras que puede traer.

¿Podemos prevenir una guerra? ¿Hay formas de convivir en un mundo más seguro?Tal y como expresa el Profesor de Psicología Ken Rontenberg, la psicología social tiene claves para responder a estas preguntas.

Uno de los principales insights proviene de la Teoría de la Identidad Social de Henri Tajfel. Esta teoría afirma que las personas tendemos naturalmente a identificarnos con un grupo al que concebimos como “nuestro”, así como a categorizar a los demás en un grupo externo al que consideramos como “los otros”. De acuerdo a esta Teoría, tendemos a distinguirnos de “los otros” atribuyendo a estos últimos cualidades negativas. Esta teoría se ha usado siempre en relación a la discriminación y hostilidad que profesamos hacia los que no pertenecen a “nuestro” grupo, considerándolos una cultura, raza o afiliación política a los que valoramos como menos confiables que a “los nuestros”.

La falta de confianza hacia los grupos externos y la hostilidad que ello crea, provee un campo fértil para el conflicto, pero también la manera de evitarlo. Específicamente, el mayor logro que ha aportado esta teoría es promover la confianza.

Una manera de conseguirlo es gracias a la mediación de un tercero; esto supone que las dos partes se encuentran en presencia de una persona o grupo neutro con la meta de encontrar soluciones a la disputa y resolver el conflicto. Las investigaciones de la psicología social han mostrado que la mediación es efectiva a la hora de restaurar la sensación de poder de la víctima, así como la imagen moral del perpetrador. El uso de la mediación ha sido usado por Naciones Unidas con éxito, resolviendo conflictos internacionales como el de Chipre durante los años 70s.

El ánimo de la mediación es construir confianza alentando a la comunicación, pero su efectividad depende en parte de en qué medida las partes del conflicto confían en el mediador. Esto supone un problema entre naciones en guerra ya que el mediador tiene que ser confiable para las dos partes.

Otra aproximación envuelve un grupo de estrategias conocidas como interacciones cooperativas recíprocas para conseguir el desarme. Esta estrategia implica que la primera nación debe hacer una modesta reducción en armas que sea crucialmente verificable. Ellos tendrán que esperar entonces a que la segunda nación haga una reducción similar. Como consecuencia de estos intercambios recíprocos, emerge una relación de confianza entre naciones hasta que se consigue el desarme mutuo.

Photo by Tim Marshall on Unsplash

Así, si las naciones o grupos se involucran en actividades de cooperación especificas con beneficios mutuos, la falta de confianza entre grupos se reduce y la paz aumenta. Estas intervenciones son más efectivas cuando consiguen un estatus de igualdad, metas comunes y cooperación.

Desafortunadamente, en el momento en el que el conflicto se ha desatado y hay una amenaza de guerra, las naciones o grupos envueltos han hecho ya un gran progreso por un camino muy diferente. Se necesita mucha atención para desarrollar e implementar estrategias de prevención con las que eliminar las condiciones para el conflicto o la guerra.

Adoptar estrategias preventivas basadas en la cooperación con beneficios mutuos es invalorizable y podría ayudarnos a hacer del mundo un lugar mejor para vivir. Esperemos que los líderes mundiales se dejen aconsejar por las recomendaciones de la psicología social y que así, en vez de avivar más el fuego en cada conflicto, podamos extinguirlo.

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